Muguruza acaba con su mala racha ante Kasatkina

Pese a desperdiciar una clara ventaja en el segundo set de su partido contra Daria Kasatkina, Garbiñe Muguruza acabó con su mala racha ante la rusa, que le había ganado en sus dos últimos enfrentamientos (Dubai y Madrid en 2018). En Doha, la española sufrió para vencer por 7-5, 5-7 y 6-3, en dos horas y 48 minutos, a la actual número 71 del mundo, en proceso de recuperación a sus 22 años tras haber sido 10ª del mundo hace dos. Lo hizo mayormente al resto, con bajones de concentración o de juego, quién sabe, gracias a la inercia ganadora y la notable actitud con la que ha iniciado el curso y que le ha llevado a ser la segunda jugadora con más victorias (14) en el circuito, tras la kazaja Elena Rybakina (19). En la segunda ronda de este Premier 5 de la WTA, Garbiñe, que ya ha alcanzado este año más cuartos de final (4) que toda la temporada pasada (3), se las verá de nuevo con Alja Tomljanovic (26 años y 55ª), quien ganó a su compatriota Hon por 6-2 y 6-4. Jugó contra ella en la segunda ronda del Open de Australia y venció.

El primer set, con muchos altibajos por ambas partes (siete quiebres en total), lo sacó adelante Muguruza después de servir con 5-3 para cerrarlo y atraparse de mala manera. Afortunadamente, después aguantó la presión y rompió el saque de Kasatkina para tomar ventaja. La segunda manga la llevaba aún más dominada, con break a favor y 5-2, antes de que las luces se le apagaran totalmente. Un 5-0 de la tenista de Togliatty, a la que entrena en Barcelona el español Carlos Martínez, igualó un partido de desenlace imprevisible. Garbiñe cometió en ese segundo parcial ¡28 errores no forzados! y acabó con 69, muchos.

El fantasma de sus dos últimos duelos, ganados por Daria en tres sets, sobrevoló la pista central del Qatar Total Open. La caraqueña sufrió para apuntarse el primer juego de la tercera manga, pero levantó tres puntos de quiebre y atacó al resto. Así colocó un amenazador 2-0 ayudada por la red, en la que botó dos veces la bola antes de caer al campo contrario en el punto definitivo. Aunque le duró poco el impulso, porque su rival, que optó por defenderse, pasar muchas bolas y esperar el falló de Muguruza en contra de su antigua naturaleza de pegadora, recuperó el break de inmediato. Los problemas de Kasatkina con el saque facilitaron la presión de Garbiñe, que fue un martillo pilón (50 golpes ganadores) y volvió a adelantarse, pero de nuevo no supo consolidar su ventaja. En bucle, se repitió dos vez más el patrón. Así es ahora el tenis femenino. Igualdad máxima y ausencia de dominio. Tras siete breaks seguidos, la española puso orden, ganó de nuevo su servicio y, por ende, un partido pelín surrealista.