Bale sale del calabozo

No hay partido que se entienda peor sin público que este. «Se crea una atmósfera diferente, algo muy difícil de explicar pero que hace que el jugador de Osasuna se sienta más fuerte», dice Jagoba Arrasate, técnico vizcaíno del equipo navarro desde hace año y medio (69 partidos) y profesor de Matemáticas en excedencia, sobre el papel crucial de El Sadar, especialmente en los partidos ante el Madrid, el rival de todos los tiempos. «Es el duelo del año», advierte. Así lo entiende también la entidad, que declaró medio día del club en medio de la incomprensión general, lo que obliga a pagar a los abonados entre 10 y 30 euros, hecho que ha provocado un notable descontento entre el grupo radical Indar Gorri. «El partido ya está perdido», fue en el encabezamiento del comunicado en el que el colectivo dejaba en suspenso su apoyo al equipo hoy como protesta. Sin embargo, una inmensa mayoría de los socios ha retirado ya su entrada y, enfadados o no, empinará mucho el partido al Madrid (sigue el encuentro en directo en As.com).

Aun bajo la señal de peligro, el equipo blanco ha aminorado mucho el efecto Osasuna en los últimos años. La última derrota en El Sadar se produjo en 2011, con Camacho en el banquillo navarro y Mourinho en el madridista (Ramos y Benzema son los supervivientes de aquel día). Desde entonces, el Madrid ha ganado nueve veces y ha empatado dos en once encuentros.

Zidane llega al duelo después del primer gran revés de la temporada tras caer ante la Real en la Copa con una alineación entre el alto riesgo y la imprudencia. El escozor de la eliminación y el hecho de tener una semana de descanso por detrás apuntan a un Madrid vestido de gala. Volverán Courtois, Carvajal, Varane y Mendy para recomponer la defensa titular, la línea que quedó más a la intemperie el jueves, y también Casemiro, que con Valverde forma la pareja invencible. El brasileño ha faltado en cuatro partidos esta temporada y el Madrid sólo ha ganado uno, al Zaragoza, equipo de Segunda. Jugar sin él es hacerlo sin red. La previsión es que Kroos y Modric completarán un centro del campo acolchado, de cuatro, y que Benzema tendrá a Vinicius como acompañante, porque una semana más Zidane no arriesga con Hazard. Probablemente aguarda un partido menos combativo. Tampoco estarán en Pamplona ni James ni Nacho ni Brahim ni Rodrygo, cuyo peso en la plantilla es decreciente.

A la lista, en cambio, volvió Bale, que sale del calabozo tras una ausencia de cuatro partidos, los dos últimos sin explicación médica que lo justifique. Zidane procuró darle normalidad ayer a las reiteradas exclusiones del jugador más caro de la plantilla, pero negó, como había dicho el agente del galés, que no pueda entrenarse cinco días a la semana. Verle de titular no parece probable, pero quizá el Madrid lo necesite durante el choque.

Dos derrotas sin Chimy Ávila

Osasuna aún se lame las heridas por la lesión de Chimy Ávila, que hasta entonces había metido casi un tercio de los goles del equipo. Ha perdido los dos partidos desde que se rompió el argentino y ni Enric Gallego ni José Arnáiz, fichados en el mercado invernal, han sido aún titulares. Tampoco parece que vayan a serlo hoy. En principio, Arrasate pondrá a Cardona. Falta Aridante, sancionado, al que relevará Roncaglia, y se presume que el técnico repoblará el centro del campo con Brasanac junto a Moncayola e Íñigo Pérez.

Arrasate ha mantenido hasta ahora al equipo fuera de peligro, entre los puestos 8 y 12, gracias a El Sadar. El pasado 24 de noviembre, el Athletic rompió una racha rojilla de 31 partidos sin perder en casa. Sólo los bilbaínos y la Real han vencido en Pamplona este curso. El Sadar es un zarzal y lo sabe bien el Madrid.