El incendio perfecto

Parecía que lo único que podía alterar al Barça en San Mamés, además de la atmósfera inigualable que se vive en la Catedral, eran las pesadillas de París, Turín, Roma o Anfield. Este Barça débil de mente olía a thriller psicológico y a cadáver en Bilbao. Pero la cosa ha subido de temperatura hasta el punto de que el vestuario culé se ha encendido por el fuego amigo y llega en llamas al volcán de San Mamés. Es el incendio perfecto (sigue el partido en directo en As.com).

Es imposible prever la respuesta del Barça esta noche en San Mamés, pero no habrá medias tintas. Un equipo indolente y que pase de todo en medio de este edificio gigante que se cae a pedazos es una opción, pero no del todo factible. Al final, sería un grupo de jugadores poniéndose voluntariamente en el disparadero. Aunque ya no alcance la excelencia a menudo, este Barça aún tiene gasolina para algún gran baile.

En medio del foco está Messi. Quienes lo conocen bien aseguran que no hay nada peor que enfadarle en el césped. Bien lo supo Balenziaga, hoy desconvocado, en la final de Copa de 2015. Pero esta vez ya llega encendido por los acontecimientos. Si el Athletic paga los platos rotos de la crisis con Abidal, tendrá un problema. Pero en ocasiones, el mal humor hace perder foco. Su respuesta, clarividente o errática, determinará este cara o cruz.

Y luego está el Athletic, que también juega. 23 Copas le contemplan y un orgullo e instinto de supervivencia especial en la competición. Una pillería alegal de Herrerín y un milagro de Yuri le salvaron en Elche y Tenerife. No sólo eso. Desataron la euforia en la ciudad, donde ya hay octavillas en los bares con autobuses anunciándose para ir a la final. Así es Bilbao, excesiva y entregada con un torneo que es tan suyo que Piru Gainza sigue siendo el futbolista con más Copas (siete), por delante de leyendas como Busquets, Piqué y Messi (seis). Es un partido grande y sin favorito. El Barça tiene a Messi. El gran Athletic es su liturgia. Suman 53 títulos. Viva la Copa.