Muguruza vuelve a la cima

Contra las apuestas, contra quienes le daban por acabada y sobre todo, contra ella misma, Garbiñe Muguruza llegó este jueves a la final del Open de Australia tras vencer por 7-6 (8) y 7-5 en un partido brillante a la cuarta favorita del torneo e igual que ella, ex número uno y ganadora en Roland Garros y Wimbledon. Dos años y medio después de levantar el trofeo en Londres, la española tendrá la oportunidad de añadir un tercer título de Grand Slam a su palmarés el sábado en la Rod Laver Arena (09:30, Eurosport). Se enfrentará a la estadounidense Sofia Kenin, que pudo con la gran esperanza aussie, la número uno del mundo, Ashleigh Barty (7-6 (6) y 7-5). Garbiñe propuso todo lo que ocurrió en partido, lo bueno y lo malo. Llevó todo el peso y cuando Halep intentó dominar, la caraqueña exhibió una defensa digna del mismísimo Andy Murray.

Así se ganó el privilegio de jugar una final en Melbourne, algo que sólo consiguieron antes Arantxa Sánchez Vicario (1994 y 1995) y Conchita Martínez (1998), actual entrenadora de Muguruza, junto a quien triunfó ya en Wimbledon 2017. En un duelo asequible para ella, intentará lograr lo que las dos estrellas del tenis femenino español no consiguieron, triunfar a los 26 años en la tierra que tan esquiva le ha sido siempre a la Armada. Además, con su victoria, sube cuatro puestos más en el ranking y ya es 16ª. Si vence el sábado se colocará 12ª, 20 puestos más arriba del 32º con el que llegó a la capital del incendiado estado de Victoria.

En el primer set, cada una con sus armas, ambas dieron un bonito espectáculo. Simona, que llegaba al duelo sin haber cedido aún ningún set, con su solidez desde el fondo de la pista, Garbiñe con su recuperada agresividad y esas subidas a la red que ahora frecuenta. Sufrió de inicio la caraqueña, que tuvo que salvar una bola de quiebre en su primer juego al saque. Luego encajó uno en blanco, pero en su siguiente turno al resto ya presionó a la campeona a la finalista de 2018. Fue el primer aviso de lo que sería la primera rotura del partido. Con un calor de mil demonios (39 grados), Muguruza iba lanzada y sólo sus errores no forzados (29 en el primer set) le privaron de apuntarse antes el parcial. Halep le quebró el servicio para poner el 5-5 en el marcador y se jugó después un desempate con muchas alternativas y minibreaks. Se escapó Muguruza (3-0). Sin embargo, una luchado como la rumana no iba a dar su brazo a torcer fácilmente e igualó e incluso se puso por delante con bola de set, después de que su rival hubiera desperdiciado dos. A Simona se le escaparon otras dos y terminó entregando la manga por culpa de una mala volea que se quedó en la cinta.

El inicio del segundo set fue un desmadre. Tras un par de juegos de tanteo en el que las dos mantuvieron sus saques, empezó un carrusel de quiebres que frenó Halep para colocar el 4-2 a su favor en el marcador tras salvar dos oportunidades de Muguruza con su inquebrantable tenacidad. Llego la sombra para cubrir gentilmente la pista central justo cuando la española necesitaba sacar mejor y fallar menos. Afinó el punto de mira, salvó su servicio y fue a por el de su adversaria con poco margen. Consiguió romper, apoyada en un par de defensas maravillosas, cuando perdía por 5-4. A renglón seguido, y tras un parcial de 4-0, triunfó a lo grande, peleando cada bola hasta el último momento ante una Halep que no sabe ganarle en pista dura (0-4), aunque le apeó de Roland Garros en 2018. Su nuevo equipo, Conchita al frente, lo celebró con euforia en el box. Así, Garbi volvió a la cima… y puede subir más alto.

Resultados del cuadro femenino del Open de Australia.