Wawrinka vuelve a cuartos y Zverev da con la tecla

Stan Wawrinka está de vuelta entre los ocho mejores del Open de Australia. El suizo, campeón en 2014, no pisaba los cuartos de final del primer Grand Slam del año desde 2017, antes de la serie de problemas físicos que mermaron su rendimiento entre 2018 y 2019 y que, parece, han quedado ya atrás. Wawrinka sorprendió al ruso Daniil Medvedev, cuarto cabeza de serie y finalista el año pasado, con un ajustado 6-2, 2-6, 4-6, 7-6 (2) y 6-2, en un partido que se acercó a las tres horas y media de duración. 

«Otro partido increíble con un ambiente especial. Es increíble seguir jugando aquí y a este nivel», aseguró el helvético, que alcanza por quinta vez la antepenúltima ronda del torneo (ya es el quinto que más veces lo ha conseguido con Raonic y Tsonga y lleva 18 cuartos entre todos los Grand Slam). Wawrinka sacó bien (69% de primeros y 18 aces), y por ahí empezó a apuntalar un triunfo avalado por 71 golpes ganadores. Jugó con el riesgo, como acreditan sus 64 errores no forzados. Medvedev le había derrotado previamente en los tres duelos que habían sostenido en los grandes. Esta vez se topó con la versión de Wawrinka que hace no mucho le tenía entre los mejores jugadores del mundo y que le está devolviendo a la parte alta del ranking (es 15º). Ya son 300 victorias para ‘Stanimal’ en el circuito. 

Zverev se estrena en cuartos

Alexander Zverev, en cambio, no sabía lo que es pisar cuartos de final en un Grand Slam de pista rápida. Hasta este lunes. El alemán, que sí ha alcanzado esa ronda en Roland Garros los dos últimos años, tenía su techo en el US Open y Australia en octavos. Lo rompió a costa del ruso Rublev, al que tumbó en algo más de hora y media con un triple 6-4. 

Por seguir con los hitos del germano, es el tercero de su país que consigue llegar tan lejos en el Open de Australia. Antes solo lo había conseguido Tommy Haas, en el lejano 2007, y su hermano Mischa, en 2017. Su 75% de primeros, con 11 saques directos, y su balance de 34 errores ganadores por 23 errores no forzados le abrieron las puertas ante un Rublev fallón (24 errores no forzados por 17 ganadores) y, como es habitual, errático al servicio (5 dobles faltas).