Bautista se agiganta y pone a España a un paso de a final

Roberto Bautista puso al equipo de España a un paso de la final de la ATP Cup con un triunfo contundente y de prestigio contra el imprevisible Nick Kyrgios (6-1 y 6-4 en 81 minutos). En este nuevo torneo, quedaba por ver cómo se comportaría el tenista de Castellón ante un rival de verdadera entidad, tras vencer antes a cuatro jugadores de fuera del top-100, y cumplió con creces. Rober se agigantó y le dio un baño técnico, táctico y físico a todo un portento como el díscolo australiano. Bautista es un contrincante incómodo, rocoso y en ocasiones, por que no decirlo, genial. No le ha fallado a la Armada y ahora es tan importante para la Armada como Nadal, que intentará completar el trabajo ante Alex de Miñaur. Espera Serbia en el partido por el título que se jugará este domingo (08:30, Teledeporte). El triunfo le deja muy cerca de mantenerse una semana más entre los diez mejores del ranking.

Kyrgios quiso actuar de manera cerebral en el primer juego y Bautista no cayó en la trampa. El castellonense tiene ahora mucha confianza en su tenis. Por fin se lo cree, como suele decirse. Juega como un auténtico top-10 y se adapta a las diferentes situaciones que se le planean. Si le juegan blando, tiene paciencia, y si le aprietan, responde como un frontón que devuelve las bolas con la fuerza multiplicada. Así lo hizo ante el bueno de Nick, que no fue capaz de ganar un punto con su primer servicio hasta el sexto intento. El de Camberra cabeceaba quejoso y se dirigía en voz alta a su banquillo, incrédulo ante lo que le pasaba y no era otra cosa que una auténtica ‘pana’ de Bautista, que sólo cometió dos fallos en la media hora escasa que duró un primer set que abrió con un demoledor 5-0. Ante un gran sacador, Rober dio un clínic al servicio con un 75% de puntos ganados con primeros y otro 75% con segundos.

La segunda manga la comenzó con solvencia Kyrgios, a la espera de un bajón de Bautista. Afinó sus saques y apretó en los intercambios largos para intentar igualar la solidez del rival más sólido posible desde el fondo de la pista. Rober trató de seguir a lo suyo y no se descompuso ni se asustó, aunque su enorme adversario ya le exigió mucho. Con sabios cambios de alturas y direcciones, y defensas tan efectivas como las de Murray en sus mejores tiempos, el español quebró de nuevo el servicio y la moral del aussie, que reventó la raqueta indignado por la anulación de un ace porque la bola había tocado la red. Con 3-2 y su oponente muy tocado, a Bautista le tocaba templar los nervios y cerrar un gran triunfo frente a un Kyrgios desatado porque no le quedaba más remedio. En ese escenario llegó la primera ocasión de break del jugador local y el número 10 del mundo la gestionó como un maestro para ponerse con 4-2. Después tuvo dos puntos de partido al resto en el noveno juego con un par de passings memorables. Se le escaparon. Sin embargo, no le tembló el punto para aguantar los furibundos ataques de Nick y abrochar la victoria con su saque y dedicársela, con una serenidad pasmosa, a sus padres. Gigante.