Los circuitos donde ya no rugen los motores de los coches

71 circuitos han acogido un Gran Premio durante las casi siete décadas de Fórmula 1. En estos años, se han corrido carreras en un total de 32 países, aunque algunos de ellos lo han hecho en varios autódromos en su territorio. Más allá del caso único de Estados Unidos, que ha visto carreras en 10 circuitos, los cambios en estas pistas se han debido a diferentes motivos: construcción de pistas más modernas, problemas económicos, desacuerdos entre la FIA y los dueños del circuito… Recordamos 10 de estos circuitos en los que ya hace unos años que no suena el ronroneo de los motores de los coches de Fórmula 1.

Nurburgring (Alemania)

Con 40 grandes premios a sus espaldas, este circuito vio nacer el Gran Premio de Alemania en 1951. La pista fue reformada con el paso de los años, pero eso no impidió que tras el accidente en el que Niki Lauda estuvo a punto de morir en 1976 se decidiese trasladar la prueba al circuito de Hockenheim. Nürbugring ha acogido también otros dos grandes premios, el de Luxemburgo en 1997 y 1998 y el de Europa entre 1999 y 2007. Su última carrera fue en 2013.

Imola (Italia)

Este circuito cercano a Bolonia quedó marcado por la tragedia en mayo de 1994, con la muerte en accidente de los pilotos Ayrton Senna y Ronald Ratzenberger. En 1980, sustituyó a Monza como la sede del Gran Premio de Italia tras 30 años, pero un año después empezó a acoger el recién nacido Gran Premio de San Marino. Michael Schumacher, que ganó siete carreras en Imola, fue el ganador de la última edición, en 2006.

Buenos Aires (Argentina)

Entre 1953 y 1998, este autódromo fue la sede del Gran Premio de Argentina. Allí triunfaron héroes locales como Juan Manuel Fangio o Carlos Reutemann. Durante los años en que se celebró, se utilizaron diferentes partes del circuito. Dejó de celebrarse en varias ocasiones por la inestabilidad de los gobiernos tras el derrocamiento del general Perón o por el boicot de los pilotos. Con cuatro triunfos consecutivos, Fangio fue profeta en su tierra.

Kyalami (Sudáfrica)

Este circuito vuelve a estar de moda por el anuncio del WEC de que formará parte del campeonato de 2021. Antes, de 1967 a 1985, acogió el Gran Premio de Sudáfrica. Jim Clark, con cuatro victorias, y Niki Lauda, con tres, fueron los mejores. Tras el boicot por el apartheid, se dejó de celebrar el Gran Premio. En 1992, y con la democracia restituida, se volvieron a celebrar allí dos ediciones de la carrera.

Watkins Glen (Estados Unidos)

Fue en tres ocasiones premiado por la FIA por su buena organización. Situado en el estado de Nueva York, este autódromo se convirtió en 1961 en sede del Gran Premio de Estados Unidos. Los pilotos más exitosos en las 20 carreras que se celebraron allí fueron Graham Hill y Jim Clark, ambos con tres triunfos. El deterioro de la pista, en la que se habían ido desarrollando baches, provocó que la FIA decidiese dejar de celebrar este Gran Premio en Watkins Glen.

Magny-Cours (Francia)

Antes de acoger durante 18 años el Gran Premio de Francia, este óvalo situado a 250 kilómetros de París fue sede de una escuela de pilotos y el campo de pruebas de la escudería Ligier. Nigel Mansell fue el primer piloto en ganar allí, y Schumacher, récord de victorias con ocho, certificó allí su quinto Mundial. El de 2008 fue el último Gran Premio de la historia tanto en Magny-Cours como en Francia, después de que fracasase la iniciativa de Ecclestone para un circuito urbano.

Brands Hatch (Gran Bretaña)

En este circuito, y por un acuerdo con los vecinos, todas las carreras tienen que finalizar a las 18:30. Brands Hatch pasó en 1964 a acoger el Gran Premio de Gran Bretaña en los años pares, alternándose con Silverstone en su organización. Los pilotos lo prefirieron rápidamente por sus puntos elevados. Entre 1983 y 1985, albergó también los primeros años de Gran Premio de Europa. Con tres victorias, el austriaco Niki Lauda es el piloto más laureado.

Jacarepaguá (Brasil)

El éxito de Nelson Piquet fue la razón por la que el circuito de Interlagos dejó paso a esta pista situada en Río de Janeiro como sede del Gran Premio de Brasil entre 1981 y 1989. Antes, en 1978, este autódromo fue el lugar donde Michelin ganó su primera carrera, gracias a Carlos Reutemann. Fue también el escenario de la descalificación de Piquet y Keke Rosberg por enfriar los frenos con agua. Alain Prost, que ganó cinco veces, fue reconocido como el rey de Río.

Estambul (Turquía)

El arquitecto Hermann Tilke creó este circuito, en el que la carrera iba en el sentido contrario a las agujas del reloj, y con el que Turquía llegó al Gran Circo por primera vez en 2005. Su punto álgido era la vuelta ocho, apodada La Diabólica, y que tenía cuatro vértices. Se convirtió en uno de los circuitos más populares de la pasada década, pero los desacuerdos económicos entre la FIA y la organización del circuito provocaron que el de 2011 fuese el último Gran Premio allí.

Monte Fuji (Japón)

Las faldas del majestuoso Monte Fuji fueron el lugar elegido para fundar un autódromo que ha sido dos veces sede del Gran Premio de Japón, en 1976 y en 1977 y de nuevo en 2007 y 2008. En su primera etapa, fue el lugar donde James Hunt ganó el Mundial de 1976, y en su segunda, tras una reforma llevada a cabo por Tilke, Lewis Hamilton y Fernando Alonso fueron los triunfadores. En 2020 será la sede de las pruebas ciclistas de los Juegos Olímpicos.

Además de estos, hay otros circuitos que se hicieron habituales en el calendario de la Fórmula 1, pero de pronto desaparecieron. Es el caso del circuito de Sepang, sede del Gran Premio de Malasia entre 1999 y 2007 y hogar también de la misma competición en MotoGP, o del autódromo de Estoril, en Portugal, en el que Nigel Mansell fue el rey con tres victorias en las 13 ediciones en que se celebró.